Un postre para saber si eres un genio

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Si te encuentras entre las multitudes que alguna vez han enfrentado una entrevista laboral para acceder a un empleo, sabrás de lo tediosos y retorcidos que suelen ser algunos de los tests que se le realizan a los candidatos a fin de determinar diferentes aspectos de su personalidad.

Habrás dibujado un árbol, un niño, una casa. Seguramente te mostraron manchas en un papel esperando que tú le asignaras un significado coherente. También habrás respondido infinidad de preguntas, algunas de ellas capciosas, tendientes a descubrir “eso” que tu psicología oculta. Pero estoy seguro que jamás habrás enfrentado un test como este que hoy te presento.

Es un postre, si. Una especie de soufflé decorado con delicioso caramelo y crema. Lo singular (ya lo habrás notado) es que es de plástico. Y te preguntarás ¿para qué sirve? Yo también me lo pregunto, aunque sus fabricantes tienen una explicación.

Este no es el único artilugio en su tipo. Existen cientos de variedades de réplicas exactas de objetos cotidianos y que son incluidas en “tests de razonamiento lógico” en muchas de las principales empresas cuando te postulas a un empleo. Sigo sin comprender claramente el concepto: si la idea es descubrir el falso entre muchos postres verdaderos, debo decirles que no presenta mayor complejidad (a pesar de su realismo). Si en cambio, se trata de armar y desarmar un puzzle, ¿era necesario este formato?

Aunque no lo creas, grandes corporaciones informáticas ya incluyen este tipo de objetos en el arsenal de preguntas que contienen sus entrevistas a potenciales trabajadores y son una herramienta importante en la determinación del coeficiente intelectual (CI) de un individuo. Si quieres comenzar a practicar puedes adquirirlo por 22€.

Ya lo sabes. Si estás en medio de una entrevista, hay uno de estos postres en la mesa y tu entrevistador se ausenta uno instantes, resiste tu tentación de pasar tu dedo por la crema, pues seguramente estarán filmándote y será la prueba definitiva para cancelar tu postulación al empleo. ¿Paranoia? ¡Lógico!


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