
“¡No juegues con la comida!” vociferaba nuestra madre. “¡No arrojen cosas!” ordenaba la maestra. No, no y no. ¿Cómo logramos sobrevivir a una infancia colmada de “no”? Revelándonos, supongo y haciendo de todos modos eso que estaba prohibido.
Si uno de estos dispositivos hubiera existido en mi niñez, calculo que “LESIONES GRAVES” habría sido como mínimo la carátula de mi expediente, pues nada me fascinaba más que arrojar objetos por el aire, valiéndome de las “armas” más inverosímiles. Desde piedras en la laguna hasta… ¡comida en el salón! Read the rest of this entry »
