El preparar una noche romántica no sólo requiere música lenta, luz de velas, una rica comida y ropa adecuada. Todo está en la presentación. No sirve de nada que hayas comprado una botella de champagne carísima si la enfrías en una cubeta de metal, ponle algo de estilo.
Las cosas entran por los ojos, y si ofreces una copa de champagne francés enfriada en una verdadera pieza de arte, tus posibilidades de salir triunfador al final de la noche, aumentan considerablemente.
Nuestras manos nunca parecen estar de acuerdo con nosotros. Si estamos en invierno se nos congelan de frío. En verano no dan más del calor que hace. Podrían encontrar un término intermedio.
Tristemente la Madre Naturaleza nos permite ajustar el termostato del mundo a nuestro gusto, así que la tecnología va a tener que ayudarnos a evitar que el clima nos juegue malas pesadas. Manos tibias en invierno y frescas en verano, buena idea. Por suerte se puede.