Quienes pasamos muchas (demasiadas) horas frente a un ordenador, valoramos muy especialmente el anuncio de nuevos y modernos dispositivos ergonómicos, que nos aseguren una espalda encorvada producto de los años vividos y no de la postura laboral.
No es la primera vez que vemos que en nombre del futurismo, la vanguardia, el confort y la tecnologÃa, se ignoran por completo las más elementales reglas de la ergonomÃa.