Suena la alarma del reloj despertador y lo primero que hacemos es decir, cinco minutos más y me levanto. Vuelve a sonar, y pedimos cinco minutos más. Con todos los cinco minutos que pedimos puede llegar a pasar una hora y terminamos llegando atrasados al trabajo o la escuela.
PodrÃa hacer un despertador que te tirara agua frÃa en la cara, pero serÃa demasiado cruel, uno con sonidos feos te harÃa quedarte dormido apenas se detengas, pero si tienes que pensar y realizar acciones inteligentes para poder apagar la alarma, de seguro te despiertas por completo.